Lectura benéfica

En tiempos de política espectáculo, en el que las estrategias de los partidos y los mensajes de los candidatos a gobernar el país, se dirimen sobre todo a través de la televisión, siento la necesidad, casi la obligación, de recomendar la lectura como deber ciudadano. Con la ventaja de que leer puede llegar a ser una actividad sumamente placentera y beneficiosa.

La diferencia entre recibir pasivamente estímulos audiovisuales y fijar la atención en la comprensión de palabras, frases y párrafos es abismal. Paul Auster, en “Smoke & Blue in the face”, lo explica muy convincentemente:

“Para leer un libro tienes que implicarte activamente en lo que dicen las palabras. Tienes que trabajar, tienes que usar la imaginación. Y una vez que tu imaginación está plenamente despierta, entras en el mundo del libro como si fuese tu propia vida. Hueles las cosas, las tocas, tienes pensamientos complejos e intuiciones, te encuentras en un mundo tridimensional”.

El montón de novedades que hemos recibido este mes es buen ejemplo de esos libros que empiezas con excitación y acabas con nostalgia. Algunos ya están subrayados y ciertos pasajes quisiera uno que se incorporaran para siempre al acervo personal.

Quiero creer, como al parecer dijo San Agustín, que “cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros”San Agustín.

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Novedades editoriales recibidas

“Periodismo de mandarinas”. Javier Fariñas

“Pasión por educar”. Francesc Torralba

“Capitalismo canalla”. César Rendueles

“El retorno de los chamanes” Víctor Lapuente

“Místicos, profetas y reformadores”. Instituto Superior de Pastoral Social.